Querétaro no solo es reconocido por su desarrollo industrial y turístico, también por la riqueza cultural que resguardan sus comunidades indígenas.
En este escenario, las mujeres desempeñan un papel central: son portadoras de la lengua, las tradiciones y el tejido social que mantiene vivo el arraigo de sus pueblos.
De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, en Querétaro habitan más de 60 mil personas indígenas, principalmente de origen otomí, háhuatl, mazahua y zapoteco.
De ellas, cerca del 52% son mujeres, quienes participan en actividades como la elaboración de artesanías, la transmisión oral de historias, la preservación de danzas, la medicina tradicional y la enseñanza de lenguas.
Sin embargo, los retos son significativos. La Encuesta Nacional sobre Discriminación, señala que 3 de cada 10 mujeres indígenas han experimentado algún tipo de discriminación, principalmente por su forma de vestir o hablar su lengua materna.
Esta situación amenaza la continuidad cultural y la dignidad de quienes, paradójicamente, mantienen vivas las raíces de la identidad queretana.
La falta de oportunidades laborales formales, el acceso limitado a educación bilingüe y la invisibilización en políticas públicas son síntomas que alertan sobre la urgencia de reconocer y apoyar a estas mujeres como agentes de cambio.