Muchos padres subestiman el poder del sueño en el desarrollo infantil.
Pero dormir mal o poco puede ser tan perjudicial para el aprendizaje como no ir a clases.
Diversos estudios muestran que los niños que no descansan adecuadamente presentan problemas de concentración, alteraciones en la conducta, bajo rendimiento escolar e incluso afectaciones emocionales.
Según el Instituto Nacional de Psiquiatría y la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, el 45% de los niños en edad escolar en México duerme menos de lo recomendado, lo que impacta directamente su memoria, su capacidad de aprender y su estado de ánimo.
Dormir activa procesos clave para consolidar conocimientos, ordenar ideas, desarrollar lenguaje y regular emociones.
Si un niño no duerme bien, su cerebro no está listo para aprender.
A esto se suman factores como el uso excesivo de pantallas antes de dormir, cenas pesadas, estrés familiar y horarios desordenados.
Irritabilidad constante o cambios de humor sin razón.
Somnolencia durante el día o quedarse dormido en clase.
Dificultad para concentrarse o recordar lo aprendido.
Dolores de cabeza frecuentes o falta de energía.
Estas señales no siempre son reconocidas como consecuencia de mal dormir, pero pueden tener origen en una higiene del sueño deficiente.
¿Cuántas horas deben dormir los niños?
De 1 a 2 años: 11 a 14 horas (incluye siesta).
De 3 a 5 años: 10 a 13 horas.
De 6 a 12 años: 9 a 12 horas.
De 13 a 18 años: 8 a 10 horas.
¿Dónde pedir ayuda?
Acude con especialistas que puedan ayudarte a establecer rutinas de sueño para tus hijos.
Estadística
Un niño con menos de 8 horas de sueño tiene hasta 3 veces más riesgo de presentar bajo rendimiento escolar, según el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP).