No es necesario que hables,
ni siquiera es necesario mirarnos,
solo quiero que escuches los jilgueros al llegar a su nido.
Quiero que contemples a mi lado
lo fresco de la brisa posada en las hojas,
en pequeñas gotas que destellan el brillo del sol saliente,
mientras el cardenal nos muestra su vuelo augurando una mañana serena, y nuestros latidos recuerdan la melodía que emanaba de las nubes aquel día en que nos conocimos.
¿Caminas conmigo?
No es necesario que asientas,
ni que tomes mi mano,
basta que muevas las piernas y simplemente,
acompañes mi camino.
Quiero que mires colores y tonos
decantados en las flores y en las yerbas del sendero;
que escuches como rompe el silencio
ese loro que llega en garridos.
Quiero sentir tu presencia a mi lado mientras respiras aire fresco de lavanda y eucalipto, mientras se van sincronizando nuestros pasos como antaño.
¿Caminas conmigo?
No esperes que detenga el paso, yo ya voy a mi ritmo, pero te invito, si gustas, a conocer mi universo y
acompañarme el tiempo que esté en este plano
mientras camino.