Armando Rivera/Armando, un ciudadano en movimiento
El gobierno municipal de Querétaro se vende como un lugar moderno y limpio, pero detrás de las calles se esconde una crisis de gestión de residuos sólidos que maquillan la realidad. El acelerado crecimiento demográfico e industrial rebasó la capacidad de recolección y tratamiento; hoy, el derecho a un entorno sano, es un negocio de concesiones privadas opacas que no rinden cuentas.
A diario entierran toneladas de basura en rellenos sanitarios, sin hacer una separación de origen. Los centros de acopio y las papeleras monumentales instalados en el pasado, están abandonados y convertidos en focos de infección.
Debemos transitar hacia un modelo de «Basura Cero», sancionador de industrias que no se hagan cargo de sus empaques, y obligar la separación de residuos orgánicos e inorgánicos desde el hogar, con un sistema de recolección diferenciada.
Urge descentralizar la gestión de desechos. No hay que dejar el futuro ambiental de Querétaro en manos de recolectores privados sin supervisión, eso es privatizar la negligencia a costa de la salud pública.
P.D. Se habla de un proyecto para un relleno sanitario metropolitano y se olvidan del plan orden en la casa. El slogan no basta.