En varios países de Latinoamérica, entre ellos México, ha comenzado a llamar la atención un comportamiento juvenil que se ha viralizado principalmente a través de redes sociales. Se trata de los llamados therians, un grupo de adolescentes y jóvenes que aseguran tener una identidad ligada a un animal, situación que ha generado debate público y preocupación entre algunos padres de familia.
Aunque para muchos puede parecer una moda reciente, el fenómeno ha ganado visibilidad gracias a videos en plataformas como TikTok, donde usuarios se muestran usando máscaras e imitando movimientos propios de un felino o un canino.
¿Qué son los «therians»?
El término «therian» proviene del griego therion, que significa “bestia” o «animal salvaje». Los que forman parte del fénomeno social, afirman tener una conexión profunda con un animal específico y como resultado, existen distintas interpretaciones.
Quienes afirman que su “animal interno” los guía, mientras que otros describen una experiencia de revelación o “despertar”, momento en el que reconocen esa identidad como parte central de su personalidad.
Plataformas como “The Therian Guide” recopilan testimonios de personas que describen el proceso como un camino de autoconocimiento y aceptación; manifestando que su vínculo con determinada especie no es simbólico ni estético, sino que responde a una convicción profunda.
En cambio, diversos usuarios sostienen que en una vida anterior fueron animales y que, tras reencarnar en un cuerpo humano, conservaron esa esencia. O bien, tienen la sensación de habitar un cuerpo que no corresponde con su identidad interior.
Más allá de las creencias, la expresión externa es uno de los elementos que más controversia ha generado. Algunos participantes practican la cuadratropía, es decir, se desplazan en cuatro extremidades para imitar el movimiento de ciertos animales. También emplean accesorios como máscaras, colas sintéticas, orejas, collares o prendas que simulan patas con garras.
En reuniones o encuentros organizados entre ellos, pueden realizar dinámicas de interpretación, juegos físicos o actividades que reproducen comportamientos asociados con perros, gatos u otras especies. Entre las acciones que adoptan se mencionan ladridos, maullidos, aullidos o movimientos instintivos.
El tema ha dividido opiniones en el entorno digital: un sector lo percibe como una forma de expresión juvenil o una actividad recreativa, otros advierten sobre posibles riesgos, como la exposición a perfiles falsos, la presión social o afectaciones en el desarrollo emocional.
Al mismo tiempo, especialistas han señalado que, más allá de juicios inmediatos, resulta necesario comprender el contexto social y psicológico en el que surgen este tipo de manifestaciones.
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