La mariposa monarca MW026 se convirtió en protagonista de un logro científico sin precedentes. Tras 43 días de vuelo y más de 2,200 kilómetros recorridos, llegó el 9 de noviembre al Santuario de El Rosario, en Ocampo, Michoacán.
Lo sorprendente es que lo hizo portando un microtransmisor satelital de apenas 60 miligramos, casi lo que pesa un grano de arroz, capaz de enviar señales en tiempo real.
De Kansas a Michoacán, paso a paso
La MW026 fue liberada el 27 de septiembre en Lawrence, Kansas. Desde ahí trazó una ruta impecable: atravesó Oklahoma, siguió hasta Texas y descendió a México por Tamaulipas, cerca de la Reserva de la Biosfera El Cielo.
Su desplazamiento continuó por San Luis Potosí, la Sierra Gorda de Guanajuato, Querétaro y el Estado de México, hasta culminar en los bosques de oyamel michoacanos.
Todos esos movimientos quedaron registrados segundo a segundo gracias a la tecnología adherida a su tórax.
Ruta migratoria registrada desde Kansas hasta Michoacán. Foto: Especial
Tecnología que abre nuevas rutas para la ciencia
El avance es parte del Proyecto Colaboración Monarca, liderado por David La Puma, de Cellular Tracking Technologies. El equipo colocó transmisores solares ultraligeros a 500 mariposas, capaces de utilizar Bluetooth y señales de 2.4 GHz.
Cada dispositivo, valuado en 175 dólares, permite revelar patrones migratorios que antes eran solo hipótesis: zonas de alimentación, tiempos de descanso, riesgos ambientales y desvíos inesperados.
Para Roberto Monroy García, secretario de Turismo de Michoacán, se trata de “un hito científico y ambiental sin precedente”. La información obtenida fortalecerá estrategias trilaterales entre Canadá, Estados Unidos y México para asegurar la permanencia de la especie en su corredor migratorio.
Mientras tanto, millones de monarcas comienzan a llenar los santuarios de oyamel para iniciar su periodo de hibernación.
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