El brote de sarampión en México no solo preocupa por el aumento de contagios, sino también por las secuelas graves que deja en quienes lo padecen.
La Asociación Mexicana de Vacunología alerta que más allá de la fiebre y las erupciones cutáneas, esta enfermedad viral puede causar sordera permanente y daños neurológicos severos, que afectan la calidad de vida durante años.
El sarampión es altamente contagioso y, en casos severos, puede derivar en hospitalización o muerte, principalmente por neumonía.
Según la Asociación Mexicana de Vacunología, uno de cada 20 niños desarrolla neumonía, la principal causa de mortalidad asociada al virus.
“Las secuelas del sarampión pueden permanecer años o ser permanentes”, explican los especialistas.
La enfermedad dura alrededor de 15 días, pero su impacto en el organismo puede extenderse mucho más tiempo, incluso en personas que sobrevivieron sin complicaciones inmediatas.
Encefalitis: inflamación del cerebro que puede derivar en complicaciones neurológicas.
Sordera permanente: daños irreversibles al oído interno.
Ceguera y daño pulmonar permanente.
Convulsiones y otros problemas neurológicos.
La National Foundation for Infectious Diseases coincide con las advertencias mexicanas, señalando que el virus puede afectar tanto estructuras del oído como el sistema nervioso central.
La académica Susana López Charretón, del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional Autónoma de México, advierte que el sarampión debilita la memoria inmunológica durante años.
“Quienes padecen sarampión sufren un grave daño en su memoria inmunológica, volviéndose susceptibles a muchas otras enfermedades”, explica.
Este fenómeno reduce la protección acumulada frente a infecciones pasadas y aquellas prevenidas por vacunas.
Especialistas insisten en que la vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir estas complicaciones. Cualquier persona sin inmunización completa, no solo los niños, corre riesgo de contagio y secuelas graves.