La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) acordó estallar una huelga nacional a partir del próximo 1 de junio, la cual iniciará con una movilización masiva del Ángel de la Independencia al Zócalo de la Ciudad de México.
Tras una sesión de la Asamblea Nacional Representativa que se extendió por más de 12 horas con la participación de 290 delegados, el magisterio disidente determinó la instalación de un plantón indefinido en la Plaza de la Constitución para presionar por la resolución de sus demandas laborales y políticas.
El pliego petitorio del movimiento se centra en tres ejes fundamentales: la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la derogación de las reformas educativas (tanto la de 2013 como la actual) y un incremento salarial del 100 por ciento.
Isael González, secretario general de la Sección 7 de Chiapas, advirtió que la huelga es inminente y que la única forma de frenarla es mediante la cancelación de dichas reformas, las cuales, aseguran, vulneran sus conquistas históricas.
Por su parte, la Sección 22 de Oaxaca anunció que iniciará su paro indefinido una semana antes, el 25 de mayo, con movilizaciones estatales antes de sumarse al contingente nacional en la capital del país.
Los líderes sindicales de Guerrero y otras entidades coincidieron en que la protesta busca visibilizar el abandono institucional hacia el magisterio frente a otros gastos gubernamentales.
Finalmente, la CNTE pidió comprensión a la ciudadanía, aclarando que su lucha no es contra la población, sino contra un sistema que cancela los derechos fundamentales de los trabajadores de la educación.