El Gobierno del Estado de México dio un giro relevante en la protección animal. La nueva legislación en la materia, impulsada por la gobernadora Delfina Gómez Álvarez, eleva sanciones por crueldad y establece un principio clave: los animales son reconocidos como seres sintientes.
Aprobada por unanimidad en el Congreso local, la normativa redefine el trato legal hacia los animales y coloca al estado entre los primeros en integrar un enfoque más amplio de bienestar.
Multas más altas y arrestos
La ley fija sanciones económicas más severas. Los actos de maltrato podrán castigarse con multas que van de los 17 mil a más de 35 mil pesos, dependiendo de la gravedad.
Además, contempla arrestos de hasta 36 horas para quienes mantengan a animales en condiciones inadecuadas, como falta de alimento, agua, higiene o espacio suficiente, así como situaciones que generen dolor, estrés o enfermedades.
También se incluyen sanciones que van desde amonestaciones hasta trabajo comunitario enfocado en la protección ambiental.
¿Qué se considera maltrato?
El nuevo marco legal amplía la definición de crueldad animal. Entre las conductas sancionadas destacan:
Provocar la muerte con métodos que generen sufrimiento innecesario
Realizar sacrificios fuera de normas oficiales
Someter a los animales a dolor, lesiones o condiciones que pongan en riesgo su vida
La ley también responsabiliza no solo a individuos, sino a empresas o incluso autoridades que permitan o fomenten estas prácticas.
El documento establece límites claros sobre el uso de animales en distintos contextos. Queda prohibido utilizarlos en manifestaciones o actos que impliquen sufrimiento, así como emplearlos para entrenamiento agresivo o como “herramientas” para medir la conducta de otros animales.
También se sanciona su uso como premios, regalos o con fines propagandísticos, una práctica común en ferias y eventos.
Uno de los puntos más innovadores es el reconocimiento de los animales de compañía como parte del entorno familiar, bajo el concepto de “familia multiespecie”.
Este enfoque no solo redefine la relación humano-animal, sino que abre la puerta a políticas públicas en educación, salud y convivencia que integren el bienestar animal como parte de la vida social.
Con esta legislación, el Estado de México busca no solo sancionar, sino transformar la forma en que se percibe y trata a los animales.
El reto ahora será su aplicación efectiva, en un contexto donde el maltrato sigue siendo una problemática extendida. La ley marca el punto de partida; su impacto dependerá de cómo se haga cumplir.