El llamado perro caramelo, uno de los canes más comunes en calles, barrios y hogares del país, fue incorporado de manera simbólica como nueva raza representativa de México.
El anuncio se realizó en el Estado de México y fue impulsado por la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México.
La decisión no responde a un registro científico tradicional, sino a un reconocimiento cultural y social hacia los perros mestizos de pelaje amarillo, dorado o café claro, convertidos con los años en una imagen familiar dentro del paisaje urbano mexicano.
El perro caramelo no es una raza formalmente reconocida por federaciones internacionales. Se trata de una denominación popular para describir a perros mestizos comunes en México, conocidos por su resistencia, inteligencia y capacidad de adaptación.
Muchos presentan complexión fuerte, temperamento sociable y gran diversidad genética, factor que puede disminuir ciertos padecimientos hereditarios frecuentes en razas puras.
Su presencia constante en comunidades rurales y urbanas los convirtió en parte de la memoria colectiva mexicana.
El perro caramelo ya era famoso en redes sociales y en la vida cotidiana. Ahora también gana espacio institucional como símbolo de cercanía, resistencia y afecto.
Más que una raza, representa una realidad mexicana: millones de animales esperando una segunda oportunidad.
La PROPAEM explicó que el reconocimiento busca promover la adopción responsable y combatir el abandono animal, una problemática persistente en diversas regiones del país.
Miles de perros sobreviven en calles mexicanas sin atención veterinaria, alimento constante ni hogar permanente. Por ello, campañas de visibilización buscan cambiar la percepción sobre los animales mestizos.