La FIFA cerró, por ahora, la puerta a un cambio de sede para los partidos de Selección de fútbol de Irán en el Mundial 2026. A menos de tres meses del arranque, el organismo reiteró que espera que todas las selecciones compitan conforme al calendario oficial.
En un posicionamiento citado por The New York Times, un portavoz sostuvo que el ente mantiene contacto permanente con las federaciones participantes, incluida Irán, pero sin contemplar ajustes inmediatos.
La tensión política escaló tras declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien cuestionó la conveniencia de que el combinado iraní dispute encuentros en territorio estadounidense. La respuesta llegó desde Teherán: el titular de la federación, Mehdi Taj, planteó trasladar los juegos a México.
Desde el gobierno mexicano, Claudia Sheinbaum dejó claro que el país no tendría inconveniente en recibir esos partidos, aunque subrayó que cualquier decisión depende exclusivamente de la FIFA.
Más allá del ruido político, la operación del torneo complica cualquier giro de última hora. De acuerdo con fuentes citadas por The Guardian, modificar sedes implicaría rehacer boletaje, rutas de viaje, seguridad y contratos comerciales ya firmados.
La maquinaria del Mundial —con derechos de transmisión y patrocinadores globales— no admite cambios sin costos millonarios.
El reglamento del torneo permite reubicar partidos por causas de fuerza mayor, pero la FIFA no ha considerado que las actuales condiciones alcancen ese umbral.
Irán tiene programados sus partidos de fase de grupos en Inglewood ante Nueva Zelanda (16 de junio) y Bélgica (21), para después viajar a Seattle y enfrentar a Egipto (27). En el ranking FIFA, el equipo asiático ocupa el lugar 20, lo que lo mantiene como un rival competitivo en su sector.
Un posible cruce con Estados Unidos en fases eliminatorias añade un componente extra de tensión, aunque ese escenario aún depende de resultados deportivos.
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EL DATO
Mientras las autoridades iraníes insisten en la opción mexicana —respaldadas incluso por su representación diplomática—, selecciones rivales mantienen la calma. Dirigentes y cuerpos técnicos coinciden en que, salvo un giro mayor, el calendario no se moverá.
Por ahora, el balón sigue en la cancha de la FIFA, que apuesta por la estabilidad de un torneo que ya está en marcha mucho antes del silbatazo inicial.