

Julián Istilart
En el estado de Querétaro existen 68 especies identificadas de serpientes, según el último compendio de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ). De ellas, 31 están amenazadas o protegidas por las autoridades mexicanas debido a la declinación en sus poblaciones.
Uno de los factores que hace peligrar a algunas especies es el estigma que tienen por ser venenosas y significar un peligro para las personas, que muy rara vez se encuentran con ellas o sufren un accidente o mordida. Solo el 19 por ciento de las especies de serpientes que habitan el estado de Querétaro tienen veneno peligroso para los humanos.
Raciel Cruz Elizalde, doctor del Laboratorio de Zoología de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), identifica a las serpientes de cascabel (crotalus) y a la coralillo (micrurus tener) como algunas de las especies cuya población se ha visto reducida en los últimos años y que cuentan con un estatus de protección por las autoridades.
“Hemos observado declinación en las poblaciones de cascabel oscura de Querétaro, cascabel de cola negra, cascabel ocelada y coralillo. Tienen una función en el ecosistema como controladoras de los roedores, los cuales abundan en las ciudades. Además, existen hasta tres lugares que ofrecen el manejo y reubicación de estas especies: Protección Civil de los municipios, la Profepa y el Vivario de la UAQ”, señala el herpetólogo.

Otro factor que hace peligrar a las serpientes de cascabel es la creencia —errónea y no justificada en ningún estudio científico— de que su piel ayuda a curar el cáncer. Por esta falsa concepción, pasada de boca en boca, son presa de captores que les retiran su piel para venderla en el mercado de medicina natural, donde se meten en cápsulas supuestamente milagrosas.
Otras especies de serpientes que sufren de aniquilación por un estigma de peligrosas son las falsas coralillo (no venenosas), las alicantes y las conocidas como nariz de puerco; estas últimas muy presentes en terrenos baldíos y bajo rocas y escombros.
Te puede interesar: Las implicaciones de quedarnos sin insectos
La mayoría de las serpientes que pudieran significar un peligro para el hombre se encuentran en áreas silvestres del norte del estado, y no por ello tienen menor peligro, ya que sus hábitats son modificados para convertirse áreas de cultivo o potreros. Por la costumbre de quemar los sembradíos para preparar las parcelas, es común ver a las serpientes calcinadas.
“Debemos entender que las personas estamos invadiendo el hábitat de las serpientes, y no al revés. Parte de nuestro trabajo como investigadores es conocer más sobre las poblaciones de reptiles, sus dietas, sus hábitos de reproducción; a mayor información tengamos sobre las especies, mejores estrategias de conservación crearemos”, asegura el experto de la Facultad de Ciencias Naturales de la UAQ.

Cruz Elizalde asegura que como mexicanos tenemos la obligación de conocer la riqueza de los grupos biológicos presentes en el país (México es el quinto país más megadiverso del planeta) y acercarnos a conocer las especies con las que convivimos. “Qué especies de serpientes hay, cómo manejarlas y el beneficio que tienen para el ecosistema”.
Otro aspecto a considerar para preservarlas es el riesgo de que caigan en el mercado de las mascotas exóticas. De acuerdo con el compendio biológico “Historia Natural de Querétaro», las especies preferidas por los captores son la mazacuata o boa constrictor imperator, la culebra lineada de bosque y la alicante.
«Conservar no es no tocar, sino a prender a convivir»




